La parte frontal de los primeros coches recordaba el salpicadero de los vehículos de tiro, así llamado porque evitaba que alcanzasen al cochero las piedras que levantaban los caballos. El nombre se ha conservado para referirse al panel de instrumentos del coche.
Muchos de los primeros coches no podían subir cuestas porque carecían de caja de cambios. Se paraban y rodaban hacia atrás. Pero el Benz-Victoria de 1890 disponía ya de una palanca para deslizar la correo de transmisión en un pequeño tambor. El "Velo" de cadena tenía tres marchas hacia adelante y una hacia atrás.
El gran cilindro único del Benz estaba bajo el asiento del conductor. Alcanzaba casí 3 CV, lo suficiente para conseguir 30 km por hora.


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